Cuerpo y Sangre de
Cristo (Id=390)
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El Señor los alimentó con el mejor trigo y los sacio con miel silvestre.
Cibávit eos ex ádipe
fruménti, et de petra melle saturávit
eos.
Oración Colecta
Oremos:
¡Oh Dios!, que en este sacramento admirable nos dejaste
el memorial de tu pasión; te pedimos nos concedas veneras de tal modo los
sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentamos en nosotros
los frutos de tu redención.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Oración de los Fieles
Celebrante:
Antes de disponer la mesa santa, donde el Señor hará nuevamente presente su
tránsito pascual que salva a todos los humanos, elevemos, hermanos y hermanas,
nuestras súplicas a Dios Padre con la plena confianza de ser escuchados:
Respondemos: Escúchanos, Padre.
Para que los obispos y presbíteros, cuando
presidan la celebración Eucarística, vivan tan plenamente identificados con el
Señor que el pueblo vea en ellos la imagen viva de Cristo, que preside a
quienes se han reunido en su nombre, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Para que pronto llegue el día en que todos
los cristianos celebremos
Escúchanos, Padre.
Para que los fieles que se encuentran a las
puertas de la muerte, dejen este mundo llenos de paz y de confianza en las
promesas del Señor; y fortalecidos con el Cuerpo de Cristo, lleguen al reino de
la felicidad y de la vida, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Para que el Señor fortalezca constantemente
nuestra fe y acreciente nuestro amor, a fin de que adoremos siempre en espíritu
y verdad a Cristo, realmente presente en el admirable sacramento de
Escúchanos, Padre.
Celebrante:
Dios nuestro, siempre fiel a tus promesas, que alimentas a tu pueblo con amor,
escucha nuestras oraciones y acrecienta en nosotros el deseo de saciarnos de
ti, fuente de todo bien; y haz que, fortalecidos con el sacramento del Cuerpo y
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Acepta, Señor, los dones que te presentamos para esta Eucaristía a fin de que,
a cambio de ofrecerte lo que tú nos has dado, podamos recibir de ti, tu misma
vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Los frutos de
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y
salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, en la última cena con los apóstoles, para perpetuar su pasión
salvadora, se entregó a sí mismo como Cordero inmaculado y Eucaristía perfecta.
Con este sacramento alimentas y santificas a tus fieles, para que su misma fe
ilumine y su mismo amor congregue a todo el género humano que habita un mismo
mundo.
Así pues, nos reunimos a la mesa en torno de este admirable sacramento, para
que la abundancia de tu gracia nos lleve a poseer la vida celestial.
Por eso, Señor, todas tus criaturas, en el cielo y en la tierra, te adoran
cantando un cántico nuevo; y también nosotros, con los ángeles y los
arcángeles, te aclamamos por siempre diciendo:
[Misa]
Antífona de
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él, dice el Señor.
Qui mandúcat meam
carnem et bibit meum sánguinem, in me manet et ego in eo, dicit Dóminus.
Oración después de
Oremos:
La comunión de tu cuerpo y tu sangre, Señor, signo del banquete de tu reino,
que hemos gustado en nuestra vida mortal, nos llene del gozo de tu divinidad .
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
amén.